Desde el escritorio · 2 min
Cuando escribir no es lo único que escribes
La vida de quien escribe también transcurre entre proyectos, trabajo, familia y todas esas páginas que no pertenecen a una novela.
No he dejado de escribir.
El último post fue hace tres semanas. No es tanto tiempo, sobre todo teniendo en cuenta que todavía no he anunciado este Patreon ni tengo suscriptores esperando contenido cada semana.
Pero sí es suficiente para que empiece a aparecer en esa lista mental de cosas pendientes.
No como urgencia. Más bien como ese “tengo que ponerme con esto” que se cuela entre todo lo demás.
El tiempo no es tan simple
El problema no ha sido la energía.Ha sido el tiempo.
O, mejor dicho, cómo lo utilizo.
Cuando estoy metido en Mi hermana de otro mundo —ahora con el borrador 0 de TM2— me cuesta mucho dedicar ese mismo tiempo a otra cosa, aunque sea escribir también.
Porque no es lo mismo escribir.
Si no estoy avanzando el libro, siento que estoy dejando pasar un tiempo que necesito para terminarlo.
Y eso pesa más que cualquier planificación.
Todo compite por el mismo espacio
Al final, como todos:
Trabajo
Familia
Ferias que se acercan
El propio libro
No es que falte motivación. Es que todo compite por el mismo hueco.
Y ese hueco no es tan grande como nos gustaría.
Volver es sencillo cuando no has parado
No siento que haya vuelto.
Simplemente ahora tengo espacio.
Me quedan tres escenas para cerrar el borrador 0 de TM2. Y justo después de escribir esto, voy a ir a por ellas.
Eso es lo que ha cambiado.
El ritmo real
Podría publicar semanalmente sin problema.
Pero no quiero que este espacio sea otra obligación más en la lista. Prefiero que sea algo que acompaña a lo que ya estoy haciendo.
Porque este cuaderno no está separado de mis historias.
Forma parte de ellas.
Al final, escribir no es solo sentarse a escribir.
Es decidir en qué momento hacerlo.
Y aceptar que no siempre se puede todo a la vez.
— Alejandro
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